La vicepresidenta primera del Consejo de la Abogacía de Castilla y León y decana del Ilustre Colegio de Abogados de Zamora, Ana Martín, defiende el V Congreso de la Abogacía de Castilla y León como un espacio clave para que la profesión afronte unida los grandes cambios de la Justicia, desde la implantación de la Ley de Eficiencia hasta el impacto de la inteligencia artificial y la realidad territorial de la Comunidad. 

PREGUNTA.- El V Congreso de la Abogacía de Castilla y León llega en un momento de transformación del sistema judicial, con reformas como la Ley de Eficiencia o los tribunales de instancia. ¿Qué papel cree que debe jugar este encuentro en este contexto?  

RESPUESTA.- El V Congreso de la Abogacía de Castilla y León debe desempeñar un papel esencial como espacio de reflexión serena, pero también de propuesta activa ante un proceso de transformación que no es meramente técnico, sino estructural y de profundo impacto en el ejercicio profesional. 

En un momento en el que se redefinen los órganos judiciales y se plantean nuevos modelos de organización, este encuentro debe servir para escuchar a la abogacía y trasladar una posición común, rigurosa y fundamentada sobre cómo estas reformas afectan al derecho de defensa y al acceso a la Justicia. No podemos ser meros espectadores de los cambios, debemos formar parte de su diseño. 

Al mismo tiempo, el congreso está llamado a convertirse en un foro de anticipación. No se trata solo de analizar las reformas en curso, sino de identificar los retos como la digitalización o la incorporación de la inteligencia artificial y preparar a los profesionales para afrontarlos con solvencia, garantizando siempre el respeto de los principios deontológicos de la profesión. 

El congreso reforzará la cohesión territorial de la abogacía. Desde comunidades como Castilla y León, con una realidad diversa y singularidades propias en el ejercicio profesional, tenemos mucho que aportar al debate nacional. Zamora, como sede del congreso, simboliza precisamente esa integración de todas las voces para construir una Justicia más cercana, más eficaz y más equilibrada. 

En definitiva, el congreso es un punto de encuentro, y un espacio donde la abogacía no solo reflexiona sobre los cambios, sino que lidera, con responsabilidad y criterio, su orientación futura. 

P.- Bajo el lema ‘Innovación, Justicia y Territorio’, y con su perspectiva como vicepresidenta 1ª del CACYL, ¿cuál diría que es hoy el principal reto que tiene la abogacía en Castilla y León? 

R.- Uno de los principales retos de la abogacía en Castilla y León es adaptarse a un proceso de transformación profunda (tecnológica y organizativa) sin renunciar a su esencia: la defensa efectiva de los derechos de los ciudadanos. Innovar no puede significar una rebaja en las garantías, sino un refuerzo. 

Al mismo tiempo, ese reto debe abordarse desde la realidad del territorio, con una abogacía que en muchas provincias sostiene el acceso a la Justicia en condiciones complejas. Por eso, es clave integrar innovación, proximidad y cohesión para que ningún ciudadano quede al margen del sistema. 

P.- La inteligencia artificial tendrá un peso relevante en el congreso. ¿Cómo cree que va a transformar el ejercicio de la abogacía en los próximos años? 

R.- La inteligencia artificial va a transformar profundamente el ejercicio de la abogacía, optimizando tareas repetitivas, mejorando el análisis jurídico y permitiendo a los profesionales centrarse en aquello que es verdaderamente insustituible: el criterio, la estrategia, la técnica y la defensa de los derechos. 

Sin embargo, este avance deberá ir acompañado de un firme compromiso con la ética y las garantías, asegurando que el uso de estas herramientas respete la confidencialidad, la independencia profesional y los principios que definen la abogacía. 

P.- Desde su experiencia como decana, ¿qué singularidades tiene el ejercicio de la abogacía en provincias como Zamora que deberían estar más presentes en el debate nacional? 

R.- La abogacía en provincias como Zamora presenta singularidades que a menudo pasan desapercibidas en el debate nacional, como una mayor proximidad al ciudadano, un conocimiento directo de su realidad y un papel esencial en garantizar el acceso a la Justicia en entornos con menos recursos y mayor dispersión geográfica. 

Esa experiencia aporta una visión especialmente valiosa, donde la cercanía, la vocación de servicio y el compromiso personal del abogado son determinantes. Incorporar esta realidad al debate nacional es clave para construir un sistema más equilibrado, que tenga en cuenta todas las formas de ejercer la profesión. 

Todo esto no pasa desapercibido y, por ese motivo, nuestro Consejo dedica muchos de sus esfuerzos a la mejora y reconocimiento de la abogacía rural, tal y como se recoge en el propio lema del Congreso. 

P.- Este congreso aspira a marcar líneas de actuación para el futuro de la abogacía en la Comunidad. ¿Qué conclusiones le gustaría que salieran de Zamora? 

R.- Trabajamos en una hoja de ruta clara, que combine innovación con garantías, y que sitúe a la abogacía en su lugar, reconociendo que somos un actor imprescindible en la construcción del nuevo modelo de Justicia. 

Y, sobre todo, que se refuerce una idea esencial, que el futuro de la profesión debe construirse desde la colaboración y la unidad, integrando la diversidad del territorio y manteniendo siempre como eje central la defensa efectiva de los derechos de los ciudadanos. 

P.- Si tuviera que señalar una prioridad para fortalecer la profesión en los próximos años, ¿cuál sería? 

R.- La prioridad debe ser reforzar la posición de la abogacía como garante esencial del derecho de defensa, asegurando que los cambios en el sistema no debiliten las garantías ni la calidad del servicio que se presta a la ciudadanía. 

Para ello, resulta clave continuar impulsando una formación continua y una adaptación responsable a las nuevas herramientas y modelos organizativos, siempre desde el respeto a los principios éticos que definen la profesión. 

P.- ¿Qué significa para usted, como anfitriona, formar parte de un evento de estas características? 

R.- Formar parte de este congreso como decana anfitriona es un motivo de orgullo, pero también una gran responsabilidad institucional. Zamora se convierte en punto de encuentro de la abogacía de Castilla y León, y eso implica estar a la altura de lo que la profesión necesita en este momento. Asimismo, supone un hito ser pioneros en impulsar un encuentro institucional que permita estrechar lazos con la abogacía portuguesa, reforzando una cooperación especialmente natural en un territorio fronterizo como el nuestro. 

Es además una magnífica oportunidad para destacar el papel de la abogacía y del territorio, mostrando nuestro compromiso, cercanía y vocación de servicio, valores que definen a la Abogacía. 

Y, en ese sentido, quiero expresar mi agradecimiento al presidente y al pleno del Consejo por haber considerado idóneo al Ilustre Colegio de Abogados de Zamora como anfitrión, tomando el relevo de un magnífico congreso como el celebrado en Burgos.